Caso real

Lugar: Oficina de la empresa XXXX de telemarketing.

Protagonista: Pepe Vendedor (nombre ficticio)

Hora: 10:20 h. de la mañana del miércoles 13 de Junio de 2012.



Pepe Vendedor se dispone a realizar otra llamada a una empresa de la base de datos que tiene en pantalla. La verdad es que últimamente resulta cada vez más difícil convencer a los potenciales clientes de que cambien de compañía o de que acepten la visita de un comercial para hacerles un estudio de mercado. Pepe lleva un día duro, hoy sólo ha conseguido una venta y sabe que si no llega al cupo de 6 diarios que le exige la empresa y que hace 2 semanas que no alcanza, en breve, será despedido.

Con su mejor tono de voz Pepe inicia la conversación.


- Hola. Bueno días. Le llamo de XXXX, ¿podría hablar con el responsable de telefonía si es tan amable?

- Si, soy yo.

- ¿Sería tan amable de decirme su nombre para poder dirigirme a Ud.?

- Fernando (nombre ficticio)

- Hola Fernando, mire XXXX somos una empresa que nos dedicamos a analizar sus líneas y llamadas con el fin de buscarle un plan de consumo que busque siempre el mayor ahorro en costes para su empresa. ¿Estaría intersado en que le enviara un comercial para hacerle un estudio?

- Mire, le voy a ser sincero. Hasta que Zapatero no se muera, no voy a hacer nada. Lo siento mucho. Es usted muy amable, pero no puedo hacer absolutamente nada, ni vendo, ni entran clientes, ni puedo ahora cambiar de compañía. ¿Me entiende? Cuando ese cabr*n se muera me plantearé hacer algo.

La carcajada de Pepe Vendedor, que tapa su micro con la mano para que no sea escuchada por Fernando, resuena en toda la sala y hace que todos sus compañeros se giren hacia él... A duras penas logra controlarse y se despide:

- Le entiendo erfectamente, muchas gracias, discupe las molestias. Buenos días Don Fernando.

A Pepe Vendedor le da un ataque de risa que no puede controlar, varios compañeros se acercan a su unidad de llamadas a interesarse pues no para de reír ostensiblemente hasta el punto de que se le saltan las lágrimas.

El coordinador, que no ha escuchado la conversación por su canal como en otras ocasiones, se acerca preocupado.

- Pero ¿se puede saber que te ha dicho?

- No puedo contároslo, no puedo, de verdad, escuchad la grabación si queréis... No puedo... No puedo, de verdad...

Pepe Vendedor, una vez repuesto, llegó esa mañana a las 9 ventas y al menos ha ganado una semana más de tiempo y sabe que el despido que tarde o temprano llegará, no va a ser este mes.

Cuando me lo cuenta, le brillan los ojos mientras me dice:

- Aún hay esperanza...