Calles...

Normalmente el hecho de dedicar una calle a alguien suele darse por varias razones. Bien ese alguien es una personalidad importante, más o menos ligada a la población que concede el honor. Bien es un personaje importante ligado a la misma por cuestión de nacimiento. Bien ese alguien protagonizó en su día algún hecho importante que beneficiara a la población, o bien se quiere recordar algún gesto del homenajeado que supusiera un hito en la historia de la población. 

Visto lo acaecido con el genocida Carrillo, un asesino, cuyo talento es más que discutible, por mucho que el progrerio quiera verlo poco menos que como un estadista de altura a la española, y cuyo único mérito parece ser el de haber cometido las matanzas de Paracuellos, que ha dedicado la última parte de su vida al agit-prop, a insultar desmesuradamente a todo el que discrepara con sus “ideales” o simplemente esté un poco más al centro del pensamiento asesino de este comunista criminal, cabe preguntarse algunas cuestiones. 

¿Porqué puede dedicar una calle a este señor el Ayuntamiento donde perpetró sus asesinatos? 

¿Es correcto, es moral, es justo? 

¿Qué criterios se han seguido y qué mérito tiene al homenajeado, mas que haber ordenado la ejecución de miles de habitantes de la ciudad que le dedica la calle?

¿Se trata, como parece de un simple “gesto de progr-hez” por parte de la derecha siempre acomplejada y cobarde?

Si es así, es bastante grave. Se premia una vez más la mediocridad, se insulta nuestra Historia, se perdona al asesino por ser de izquierdas, se aplaude al sectario y se jalea al totalitario. El método de “premiar” con honores a quien no los merece es propio de mafiosos. La conclusión final que de este desgraciado hecho puede sacarse es que la Mafia que nos desgobierna cada vez está más por la labor de perpetuarse en el poder al precio que sea. Van a morir matando. Agárrense los machos que viene curva, veremos más calles dedicadas a ninnundis, más homenajes y más estupideces como la de Don Santiago, el comunista. 

Y es que es muy bonito ser comunista en España, sobre todo cuando se dispone de una cuenta corriente como la de algunos de los que presumen de tal condición y cuando un gobierno, no comunista de nombre, pero si, de actos y hechos, te premia y cobija bajo el manto protector de la Mafia. 

De la enorme Mafia en que entre unos y otros han convertido a España.