35 años...

Tal y como lo publiqué hace un año, lo publico hoy actualizando las cifras de la edad. No le cambio ni una coma...

Qué pena, tan joven y tan “estropeada” para su edad… Hoy, ¿celebramos?, el trigésimo quinto aniversario de nuestra Carta Magna. 

A pesar de que parece que más de la mitad de los españoles ni sabe lo que dice, ni le “importa un huevo” lo que diga. 

Eso si, hay que cambiarla oiga… Como sea. 

35 años después de “aquello”, sonroja leer algunos pasajes de la misma, cabrea y mucho ver como se blindó la clase política de entonces, lo que permite a la actual hacer lo que le salga prácticamente de las narices y produce verdadera pena ver en qué han convertido entre unos y otros a este pobre país regido aún por la Ley de Leyes que hoy cumple 3 décadas y 5 años. 

35 años después de “aquello” no es de recibo que habiendo desarrollado hasta un límite más que absurdo algunos apartados de la misma, no se haya pasado más que de puntillas por otras disposiciones que o no interesan, o al parecer no forman parte de la Carta Magna. 

35 años después de “aquello” es evidente que la cagada ha sido monumental, que nos engañaron como a chinos, en especial a los que entonces no la pudimos votar y que empezábamos a andar por la vida, como quien dice, a partir de entonces. Íbamos a vivir en democracia, nos decían… 

Democracia que pronto degeneraría en partitocracia… Porque oiga, no me fastidie, llamar democracia a esto es como llamar “obra de arte” a cualquier película española producida con posterioridad a 1980… 


35 años después de “aquello” el panorama es desolador. Ni de casualidad se conseguirían actualmente NINGUNO de los consensos que la misma Constitución prevé para su modificación o derogación. Lo cierto es que se nos ha quedado una cara de tontos que asusta al ver el resultado de todo aquello. 

35 años después, algunos empiezan a darse cuenta de que como la Constitución no es un documento nada fácil de modificar, aquí, como somos así de chulos, se ha venido optando por la vía del “salto legal” vía Estatutos varios, trampas jurídicas nazionanistas o por simple y llanamente el incumplimiento directo de la misma.

Hace años, tal día como hoy, me quejaba en una conversación entre amigos de lo vagos que eran, (son) sus Señorías y autoridades varias que en fecha tan señalada optaban por hacer dejación grave de sus funciones y no “celebraban” lo que era su obligación. Veremos como va hoy… 

Este año, no se termina de entender, por muchos 35 años que se conmemoren, que haya nada que celebrar. Y es que, 35 años después de “aquello”, habremos de reconocer muy a nuestro pesar y sin ánimo de amargarle la fiesta a nadie, que pocos motivos existen hoy para celebrar nada… 

Finalmente me pregunto… ¿a qué tonto de las narices le va a interesar leerse este tocho?...