Currículum vitae II

Publicaba el 20 de Mayo de 2013 una entrada sobre los currículum de nuestros próceres de la Patria que puede usted leer en la entrada original o en estas mismas líneas, puesto que sólo he cambiado el género, un par de frases y un enlace. Del resto, ni una coma...

Es algo bastante común. 

La gente quiere aparentar lo que no es, quiere demostrar lo que no sabe, gastar lo que no tiene y hacer lo que no puede. 

En ciertos ámbitos la falsificación del currículum es motivo de risas, pues nada hay que oculte la incompetencia; en otros es simplemente intolerable. 

En general, se considera de muy mal gusto, y aunque algunos te recomienden, al principio, cuando se supone que “no eres nadie”, “inflarlo un poco”, hacerlo, es algo que define perfectamente al personaje. 

Que lo hagan ciertos elementos es muy grave. Gravísimo. Demuestra en manos de quien estamos. Gentes que no dudan en falsificar sus propios méritos cuando ya se supone que “son alguien”.

Éste Señor, número 2 de Potemos, ni más ni menos, lo ha hecho. Y claro, cuando ahora se lo restriegan, se esconde... Normal...

Falsificar el CV demuestra, amén de poca clase, una ignorancia supina. Hoy día todo se sabe, en un segundo te puedes enterar de muchas cosas y las informaciones sobre “esas cosas” suelen ser públicas. 

Que un Señor capaz de falsificar su CV para demostrar lo que NO es, se permita el lujo de dar lecciones sobre nada es simplemente aberrante. 

Siempre he mantenido que cuando se promulgó la LOGSE se hizo con un claro afán "igualatorio". Se nos iba a igualar a tod@s. Si. Pero por abajo. Tod@s igual de burros y tod@s igual de progres, hecho que en cierto modo ha mitigado el que en el seno de las familias expañolas se siga educando, afortunadamente... Y es que a lo que llamamos Ministerio de Educación se le debería llamar Ministerio de ENSEÑANZA, que no es lo mismo educar que instruir.

Lo peor de todo es que en las escuelas expañolas ni se instruye, ni se enseña, ni mucho menos se educa, más bien se adoctrina, y así nos va...

Una falsificación así, en otros países, le inhabilitaría automáticamente no solo para opinar de ciertos temas, sino para ocupar cargo público alguno. Aquí, esas cosas pasan como “una tontería sin importancia”, nuestra memoria es flaca y si se trata de ciertos personajetes, más aún...

En un país serio, este Señor y todos los que son como él, simplemente no podrían dedicarse a las cosas públicas. Serían onerosamente repudiados por cualquier ciudadano demócrata y lo tendrían francamente difícil para ganarse la vida de un modo decente...

En Expaña, la gente les vota...

Así nos va...