Lo que nos viene encima



Hace unos días, concretamente el día 7, me entró en Twitter el típico antifascista sectario que cree que porque Orwell vino a Barcelona durante la Guerra Civil, para acto seguido salir pitando porque casi se lo cargan, tiene los derechos en exclusividad sobre Orwell, sobre la imagen de Orwell y en general sobre todo lo creado en el planeta Tierra... 

Son así...

Aquí podéis ver el tweet de la criatura:




Y aquí podeís leer la conversación entera antes de que le bloqueara. Cansa tener que explicar a los lerdos una y otra vez lo mismo...

El caso es que el muchacho, que por lo visto tiene bastante tiempo libre y muy poco respeto a la libertad de expresión de los demás, amén de mucha osadía, estuvo buscando en mis perfiles sociales, ofendido sin duda porque un fascista no le obedecía ipso-facto y probablemente henchido de rabia porque encima el fascista que no le obedecía se permitía el lujo de bloquearle ¡¡¡a él!!!

Si bien no pudo hacer nada en mi perfil de Twitter por ésto que ya expliqué en su día y que protege mucho más de lo que parece, ni en el de G+ porque Google no admite denuncias de paranoicos si no media sentencia judicial firme que avale la denuncia, si que consiguió cargarse mi perfil de Facebook, cuyos administradores ni siquiera se tomaron la molestia de, como suelen acostumbrar, contactar conmigo para avisarme. El modo escogido para la denuncia del valiente usuario de Facebook fue el de la suplantación. Estoy suplantando a Orwell, vamos. Y Facebook va y se lo traga, me cierra la cuenta y el valiente muchachote consigue una pírrica victoria.  

Luego de la hazaña, con el orgullo y la satisfacción del vencedor, sin duda sudoroso, sangrando por las múltiples heridas de tan brutal batalla, pero triunfante y glorioso, el susodicho aprendiz de Stalin se dirige a mi perfil de G+ donde me deja ésta perla que podéis leer en los comentarios... 

Lo que más me duele es que con el perfil se han ido al garete las dos Fan-Pages que tenía y que naturalmente reconstruiré cuando tenga tiempo, eso si, tomando la precaución de nombrar un par de administradores extra para que si vuelven a suspenderme la cuenta por la denuncia de cualquier comunista, no se pierdan las páginas.

De paso he aprovechado y con mi nuevo y flamante perfil, he creado esa Fan-Page que hace tiempo que el blog pedía a gritos. Un perfil es fácilmente denunciable, una Fan-Page, no. Así que Ivancito, dos piedras y ya tú sabes. Vas a ver el nombre de Orwell te guste o no, bonito :)

Para quien le choque el nombre elegido para mi nuevo perfil personal. Orwell se llamaba Eric Arthur Blair. Digamos que he hecho una traducción bastante libre y queda Enrique Arturo Blay (muy valenciano).

Naturalmente, mis seguidores respondieron y en cuanto lo publiqué, en Twitter se corrió la voz y en menos de 2 horas tenía ya más de 50 peticiones de amistad confirmadas, será cuestión de esperar un poco de tiempo para que mi nuevo perfil esté como estaba. No mucho :)





Después de todo esto me queda perfectamente claro que nos van a intentar amargar la vida en nuestros blogs y en nuestros perfiles sociales todo lo que puedan y un poquito más. Son así de demócratas y de buena gente, y estos aprendices de Stalin lo que pretenden es acallar todas las voces discrepantes... Vamos, lo que posteaba el otro día, si no eres comunista no tienes derecho ni al aire que respiras... Y han venido para quedarse. Como no plantemos cara lo tenemos claro...

Súmese a la llegada de los Podemitas que han venido a traernos la verdadera libertad (MODE IRONIC ON), el hecho de que en campaña electoral la virulencia de los trolls se desata y ya tenemos el cóctel perfecto para que esos pequeños dictadorzuelos en potencia campen a sus anchas creyéndose los dueños de la Red. Y tened en cuenta que vamos a estar en campaña electoral TODO el año...

Así pues, los Ivancitos, las Ivancitas y los Ivancites van a proliferar y hay que decirles que no. Que no me callarás, pequeño comunista. Has cerrado un perfil ¿y qué? En apenas unas horas tenía otro igual.

Amenaza el pequeño Ivancito con cerrarme el blog. En horas, qué digo, en minutos, tendría otro igual, además con todas las entradas exactamente igual y mis lectores lo sabrían en cuestión de segundos. Y si lo volviera a cerrar, abriría otro y luego otro y luego otro, y así hasta el infinito.

Armémonos de paciencia y empecemos a bloquear sin compasión a estos tipejos que últimamente amenazan con denunciar blogs (de eso hablaré en breve) y webs discrepantes, personajillos que hacen del insulto y el amedrentamiento su modo de vida y que se dedican a tocar las narices a cualquier persona que discrepe de su nauseabunda ideología. 

Mi error el otro día fue responder. No volverá a suceder. Intentar razonar con este tipo de gente es imposible.

Mentalizaros de que se empieza cerrando páginas web y se acaba en la cheká.

No debemos consentirlo...