El Coco de la Extrema Derecha...

Es normal que un país que se ha pasado los últimos 40 últimos años asustando a los bebés antes de ir a la cama con el cuento de "que viene la extrema derechaaaa, que viene la extrema derecha y te comerá", mientras nuestros Parlamentos, Juntas, Generalidades, Hay-Untamientos, Di-Puta-Ciones y Chiringuitos Oficiales varios que generosamente financiamos todos sin rechistar, a diferencia de nuestros vecinos gabachos, se llenaban de la más extrema soez, vulgar, asquerosa y repugnante extrema izquierda sin que nadie dijera esta boca es mía, se encuentre en un estado de schock que roza el paroxismo cuando un partido que no les hace el juego entra en el tablero...

Es muy normal que estén así... 

Se les ha jodido el invento, qué le vamos a hacer...

Están que no les toca la ropa al cuerpo y las gónadas son en algunos casos visibles en el cuello de Sus Señorías...

Como siempre ocurrió en España, la izquierda no democrática que venimos sufriendo desde hace décadas pone el grito en el cielo porque los ciudadanos NO HEMOS VOTADO LO QUE SE NOS HA ORDENADO, qué desfachatez, qué desvergüenza, ¿pero como nos atrevemos a votar a otros partidos que no sean los que nos han llevado a este caos? Si es que somos fascistas, y no podemos evitarlo.

Resulta repugnante que alguien que ejerce su derecho a sufragio pasivo se permita insultar a quien lo ejerce de modo activo, porque no resulta electo. Esa persona (o vete tú a saber qué) no es apta para desempeñar ningún cargo en un Estado democrático, porque te acaba de demostrar que NO es un demócrata. 

No sólo nos tratan de menores de edad cuando nos dicen qué debemos votar. Lo peor es que nos muestran bien a las claras qué son y de qué serían capaces de hacer para permanecer un segundo más en su adorada poltrona. Y encima nos insultan...

Urge inmediatamente expulsar a los guerra-civilistas de nuestras instituciones, a los que no saben aceptar una derrota electoral, a los que insultan al electorado tras su derrota y a los que se niegan a que se aplique el vigente Estado de Derecho.

Y urge hacerlo rápido, porque de lo contrario, nos podemos encontrar como en Venezuela hace 20 años, antes de lo que pensamos.

Y si, ya sé que no somos Venezuela.

Ellos, tampoco eran Cuba...