A vueltas con la memoria histérica...

Leo con estupor ésta noticia, y pienso una vez más en la enorme mentira de la Ley de Memoria Histórica o histérica según se mire. 


Y me surgen  varias cuestiones que aún nadie ha acertado a explicarme: ¿Cuando empieza la Historia? ¿Hasta cuando juzgamos con parámetros presuntamente democráticos? ¿Sólo desde 1936? 

¿Por qué?

Pienso que el día que se quiera hacer una verdadera Ley de Memoria Histórica realmente justa, habrá que empezar por añadir a esa misma ley al bando olvidado, que cuenta con igual o mayor número de víctimas que el único bando que reconoce la repugnante Ley en vigor hoy en día. 

Es algo bien sencillo, y que en una primera lectura de la Ley parece que así se contempla, sí bien como todas las leyes aprobadas durante los últimos 40 años, ésta en especial, de hecho muy especialmente, se usa con unos fines partidistas vomitivos. 

Pero voy un paso más allá. Y me planteo que el día que se quiere hacer una Ley de Memoria Histórica realmente equilibrada habrá que empezar por añadir los hechos ocurridos en España entre 1931 y 1936. ¿No?

Porque da la casualidad, pequeña, pequeñísima casualidad de que estos terribles hechos acaecidos en aquel quinquenio negro para la Historia con mayúsculas, nunca han sido juzgados. Nunca. Jamás. Por nadie. Ni por el franquismo, ni mucho menos por está mal llamada democracia.

¿Por qué? ¿Por qué metiendo las narices como metemos en cualquier tema absurdo que inmediatamente se judicializa, nunca, nadie se ha planteado juzgar lo que permanece impune? 

¿Por qué?

Sorprende que nadie en el Parlamento sea capaz de enfrentar las mentiras de la izquierda con hechos históricos irrefutables. Pero si se analizan detenidamente aquellos hechos se explica uno enseguida que ni PSOE, ni ERC ni PNV, partidos que existían en aquella época y principales responsables de todos aquellos desmanes, se hayan propuesto que se juzgue aquello. Y esto es por el simple motivo, por la simple razón de que son esos partidos y no otros, que no existían entonces, los directos responsables de aquellos crímenes.

El día que se les proponga a Sus Señorías una verdadera ley de Memoria Histórica, que no histérica, que reconozca aquellos hechos y que otorgue a las víctimas de aquellos asesinatos por los que nunca han pedido perdón, los derechos que algunos se arrogan vilmente, y se exijan responsabilidades que hoy en día reconoce la putrefacta ley en vigor sólo hacia un lado, tal vez sus sesudas señorías empiecen a plantearse que ya está bien de jugar a cambiar el pasado. 

Porque tanto la PSOE, como ERC, como PNV, pasarían a ser responsables civiles subsidiarios de aquellos desmanes si es que algún día se juzgan y eso, parece ser que no mola mucho, ¿verdad?

Creo firmemente que puestos a rememorar el pasado, algo que les encanta a nuestros politicastros, deberíamos sin duda centrarnos en el glorioso periodo republicano. 

¿Se atreven sus señorías? 

No, claro que no. 

Ni vendiendo todas sus sedes, tendrían suficiente para pagar el aluvión de indemnizaciones a hijos, nietos y bisnietos de aquellas personas vilmente asesinadas. 

¿No quieren memoria histórica? 

¿No quieren rememorar el pasado para corregirlo?

Recordemos pues el nefasto periodo 1931-1936 que buena falta nos hace.

Y exijamos a los responsables de aquello que siguen pisoteando nuestras Cortes que asuman sus responsabilidades.

Ya, lo del perdón se hizo en el 78.

Ahora toca exigir otro tipo de responsabilidades.

¿O no?